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| visión celular de una leucemia linfoblastica aguda |
La leucemia linfoide aguda, leucemia linfática aguda o leucemia linfoblástica aguda (LLA) comprende un grupo de neoplasias malignas que afectan los precursores (blastos)L de los linfocitos en la médula ósea. La mayoría son tumores de células progenitoras pre-B aunque ocasionalmente se manifiestan LLA de células pre-T. La LLA ocurre con gran frecuencia en la primera década de vida, aumentando de nuevo el riesgo en la edad madura ..
La leucemia linfocítica aguda (LLA) se presenta cuando el cuerpo produce un gran número de glóbulos blancos inmaduros, llamados linfocitos. Las células cancerosas rápidamente se multiplican y reemplazan las células normales en la médula ósea, el tejido blando en el centro de los huesos que ayuda a formar las células sanguíneas. La LLA impide que se formen células sanguíneas saludables. Se pueden presentar síntomas potencialmente mortales.
Este tipo de leucemia generalmente afecta a los niños entre los 3 y los 7 años de edad y es la leucemia aguda más común en la infancia. Sin embargo, el cáncer también se puede presentar en adultos.
La mayoría de las veces, no hay una causa obvia; sin embargo, lo siguiente puede jugar un papel en el desarrollo de la leucemia en general:
Ciertos problemas cromosómicos Exposición a la radiación, incluso los rayos X, antes de nacer Tratamiento pasado con fármacos quimioterapéuticos, Recibir un trasplante de médula ósea Toxinas como el benceno.. Lo siguiente aumenta el riesgo de padecer leucemia linfocítica aguda:
Síndrome de Down u otros trastornos genéticos, Un hermano o hermana con leucemia ...
Signos y síntomas
Todos los tipos de leucemia, por lo general, tienen los mismos síntomas, que incluyen:
fatiga y debilidad
ganglios linfáticos agrandados
infecciones recurrentes (como bronquitis o tonsilitis)
fiebre
aparición frecuente de moretones o petequias (pequeñas manchas rojas en la piel causadas por un estado hemorragico)
dolor óseo y de las articulaciones
dolor abdominal (causado por una acumulación de células sanguíneas en órganos como los riñones, el hígado y el bazo)
Diagnóstico
Los subtipos de leucemia linfoblástica aguda se clasifican según el aspecto que presentan las células cuando se observan por el microscopio. Si un médico sospecha que un niño puede tener leucemia, posiblemente indicará la realización de las pruebas siguientes:
Análisis de sangre. Pruebas como un hemograma completo, el análisis de la función renal y hepática y la bioquímica de la sangre pueden dar una información importante sobre la cantidad de células sanguíneas normales en el cuerpo y el funcionamiento de los órganos. Las células sanguíneas se examinarán también bajo el microscopio para comprobar si existen formas o tamaños anormales, y determinar qué tipo de leucemia linfoblástica aguda tiene un niño.
Aspiración de médula ósea. En este procedimiento el médico inserta una aguja en un hueso grande, generalmente la pelvis, y extrae una pequeña cantidad de médula ósea para examinar si contiene células anormales.
Pruebas de diagnóstico por imágenes. Estos estudios incluyen radiografía, tomografía axial computarizada (TAC), resonancia magnética y ecografía, y se utilizan para comprobar si el bazo o el hígado están agrandados y también para descartar otras causas que podrían estar provocando los síntomas del niño.
Punción lumbar. Este procedimiento, conocido también como punción raquídea, utiliza una aguja hueca para extraer una pequeña cantidad de líquido cefalorraquídeo (el líquido que rodea el cerebro y la médula espinal) para analizarlo en un laboratorio. Los glóbulos blancos cancerosos pueden acumularse en esta zona.
Pruebas de citometría de flujo. Analizando las características de las células cancerosas, los médicos pueden determinar el tipo de leucemia que tiene un niño. Esto es importante, porque los tratamientos varían para los distintos tipos de leucemia.
Pruebas cromosómicas. Analizando el ADN de la sangre o de la médula ósea de un niño, los médicos pueden comprobar si se han producido los cambios genéticos característicos de los distintos tipos de leucemia linfoblástica aguda. Esto es importante porque los tratamientos pueden variar según el subtipo.
Tratamiento
La mayoría de los niños con leucemia linfoblástica aguda se tratan con quimioterapia (fármacos especiales para matar células cancerosas). Los fármacos utilizados y la combinación de ellos dependerán del subtipo de leucemia linfoblástica aguda y de lo agresiva que sea la enfermedad.
La quimioterapia puede administrarse por vía intravenosa, intramuscular y por vía oral, como una pastilla. En la quimioterapia intratecal, se utiliza la punción lumbar para administrar fármacos quimioterapicos directamente en el líquido cefalorraquídeo, donde pueden acumularse células cancerosas.
Tras empezar el tratamiento, el objetivo es la remisión (cuando ya no existen más signos de células cancerosas en el cuerpo). Una vez se produce la remisión, la quimioterapia se utiliza para mantenerla.
La quimioterapia de mantenimiento se administra en ciclos a lo largo de un período de 2 a 3 años, para evitar la recurrencia del cáncer. La leucemia reaparece casi siempre (recidiva) si no se administra esta quimioterapia. A veces el cáncer vuelve a aparecer a pesar de mantener la quimioterapia, y es necesario administrar otros tipos de quimioterapia.
Algunas formas más agresivas de leucemia linfoblástica aguda podrían requerir un trasplante de células madre (también llamado trasplante de médula ósea). Este procedimiento implica la destrucción de las células cancerosas junto con las células de la médula ósea y del sistema inmunitario mediante altas dosis de quimioterapia, y después la reintroducción de células madre de un donante sano. Estas nuevas células madre pueden volver a formar sangre sana y regenerar el sistema inmunitario.
Cuando un niño precisa un trasplante de células madre, los médicos realizan una prueba (llamada tipeado de tejido o tipado de HLA; human leukocyte antigen, antígeno leucocitario humano), para encontrar un donante de células madre adecuado. Consiste en comparar las proteínas de la superficie de las células sanguíneas del niño con las proteínas de las células del posible donante. Cuanto más "marcadores de HLA" tengan en común el niño y el donante, mayores serán las posibilidades de que el trasplante tenga éxito.
Afrontar la situación
Recibir la noticia de que un hijo tiene cáncer puede ser una experiencia aterradora, y el estrés del tratamiento puede resultar abrumador para cualquier familia.
Aunque a veces se lo pueda parecer, no está solo. Si desea conocer con qué sistemas de apoyo pueden contar usted y su hijo, consulte a su pediatra o a un asistente social del hospital. Hay muchos recursos que pueden ayudarle a atravesar este difícil momento.

que buena informacion!
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